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Comunicado de prensa prótesis

COMUNICADO DE PRENSA - SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CIRUGÍA PLÁSTICA, REPARADORA Y ESTÉTICA (SECPRE) conjuntamente con la ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE CIRUGÍA ESTÉTICA (AECEP)

Madrid, 10 de enero de 2012.- En los últimos días se han sucedido nuevas informaciones en torno a las prótesis PIP. Asimismo, la  International Society of Aesthetic Plastic Surgery (ISAPS) ha emitido un comunicado en el que apoya la recomendación de que las pacientes con implantes mamarios PIP (o M-Implants, fabricados por ROFIL Medro en los Países Bajos) sean sometidas a una retirada o sustitución de los mismos. 

Por ello, la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE) conjuntamente con la Asociación Española de Cirugía Plástica (AECEP) desean manifestar a la opinión pública que:

  • A día de hoy, hay que destacar que no existen pruebas que relacionen los implantes mamarios PIP con el desarrollo de un posible cáncer, aunque pueden surgir complicaciones de tipo inflamatorio por la ruptura de los mismos, siendo la evidencia o la sospecha de rotura del implante una indicación de explantación inmediata. 
  • A pesar de la falta de evidencia científica en cuanto a la relación de los implantes PIP con procesos genotóxicos u otro tipo de patología diferente a la ya conocida, y debido a su importantes defectos de fabricación, sería recomendable valorar conjuntamente con el cirujano plástico la retirada o sustitución de estos implantes con carácter preventivo y sin urgencia.
  • La SECPRE y la AECEP mantienen un firme compromiso de colaboración estrecha con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, la Organización Médica Colegial, el Comité de Seguridad Sanitaria de la Comisión Europea, y el resto de sociedades científicas implicadas, con el objetivo de seguir recabando toda la información y estar al lado de las pacientes.
  • Tenemos conocimiento de que existe un número considerable de prótesis PIP implantadas por no cirujanos plásticos de la SECPRE y/o en el contexto de empresas del sector de la cirugía estética que por su forma de trabajar pueden favorecer que las pacientes desconozcan a su cirujano de referencia. Con el objetivo de ayudar a aquellas portadoras de implantes PIP que se encuentren desatendidas, la SECPRE está trabajando para ofrecer su red de cirujanos de forma individualizada a aquellas mujeres que lo precisen.
  • La SECPRE ha llegado a un acuerdo con los fabricantes más importantes de implantes para que se faciliten implantes nuevos, de máxima calidad y con el mínimo coste, a las pacientes que precisen el recambio de los implantes PIP.
  • La SECPRE y la AECEP sugieren como protocolo de actuación a las pacientes portadoras de implantes PIP o ante la duda de serlo:
  1. Las mujeres portadoras de prótesis mamarias deberán comprobar el tipo de implante que llevan a través de la tarjeta de implantación (obligatoria), que le deberá haber facilitado su cirujano plástico. En caso de no tenerla o haberla extraviado, podrá acudir al centro en el que se practicó la intervención y exigir una copia de la misma.
  2. Si fueran prótesis PIP, recomendamos acudir al cirujano plástico que le operó, quien le solicitará los exámenes clínicos y radiológicos apropiados (mamografías, ecografías mamaria y axilar, RMN) para una correcta valoración. Si no ha sido intervenida por un cirujano plástico miembro de la SECPRE y se encuentra desorientada puede acudir a nuestra Sociedad para recomendarle un profesional adecuado que le atenderá de una forma desinteresada. 
  3. Se recomienda contactar con las asociaciones de afectadas por las prótesis PIP. 
  4. En función del estado de las prótesis y con asesoramiento de su cirujano plástico se tomará la mejor decisión terapéutica y el momento adecuado para su explantación.
  5. En caso de que la paciente no desee la retirada de las prótesis, y siempre que estas se encuentren en buenas condiciones, se aconseja un seguimiento clínico y radiológico cada 6 meses. 

Para más información:

Clínica Álvaréz - C/Doutor Yáñez Rebolo, 8 Bajo.

Telf.: 982 812 622

 

Cuando el tamaño de los pechos no importaba

Cuando el tamaño de los pechos no importaba

Los pechos grandes del tipo de Sofía Loren o de la bella Marilyn Monroe muy pocas veces fueron admirados a lo largo de la historia de la civilización occidental. Es lógico que los hombres actuales nos neguemos a creerlo, cuando hasta hace pocos años la obsesión por aumentarse el tamaño de los senos llegó al nivel de caricatura. Las conejitas de Playboy tipo Pamela Anderson, de cuerpos delgados pero con tallas de copa triple D, hubiesen sido consideradas una atracción de feria hace 200 años en la mayoría de países europeos o en los mismos Estados Unidos. 


 

En primer lugar serían vistas demasiado flacas, con trasero de hombre y sus enormes pechos hubiesen recibido (con suerte) respeto maternal y no miradas libidinosas. Los pechos grandes se los asociaba o eran más usuales en las mujeres del campo, que cada año tenían un nuevo vástago bajo el brazo. Y es que contrariando la tendencia actual, no siempre fueron atractivos los pechos grandes.
 
El poeta romano Marcial ya había escrito acerca de los pechos perfectos, que "no debían desbordar el tamaño de la mano masculina", y todos sabemos que en el sentido estético los romanos no dejaban nada al azar. Las mujeres de la antigua Roma utilizaban un corpiño llamado "fascia pectoralis", una tela ligera a manera de ropa interior cuya única función era aplastar, oprimir los senos.
 
Agustín Cabanès fue un médico historiador francés del siglo XIX y detallaba: “Este dispositivo (la fascia) fue creado para atrofiar el crecimiento de los senos en las mujeres”, decía, “tal cual lo hicieron las mujeres chinas, que reducían el tamaño de sus pies, atrofiándolos con pequeños zapatos apretados”.
 
También en la antigua Grecia, durante la llamada Edad de Oro de Aristóteles y Esquilo, los pechos femeninos igual pasaban desapercibidos como las orejas. Más bien era muy apreciado el derriere, a tal punto que había un templo dedicado a Afrodita Kallipygos, también conocida como “Afrodita del hermoso trasero” (que obviamente iba sin calzones). De hecho hasta los dramaturgos griegos escribían consejos de belleza a las prostitutas recomendándoles oprimir, esconder sus grandes pechos y más bien preocuparse de las caderas.
 
"Al igual que nosotros, los griegos también detestaban los pechos voluminosos", afirmó Cabanès en 1895, "los signos de la belleza fueron la elevación del derriere, la pequeñez de los senos y la regularidad de contorno". Estos parámetros de belleza también fueron los que marcaron la Europa renacentista, que tuvo en el corsé su mejor herramienta para regular ese contorno.
 
El corsé como prenda obligatoria era un suplicio despiadado. Dejaba los senos tan brutalmente aplastados que algunos textos médicos discutían la manera de curar los pezones invertidos, causado por el continuo uso de la prenda.
 
A diferencia de los brassieres actuales, el desafío de la moda siempre fue reducir al mínimo, subestimar, esconder, evitar llamar la atención de las miradas. Las fórmulas para la reducción y achique de las mamas fueron innumerables y muy solicitadas, por ejemplo, El Bastiment des receptes, un manual francés renacentista aconsejaba:
"Para lograr que los senos pequeños permanezcan de ese tamaño y para reducir los que son grandes, tomar las principales vísceras de una liebre (corazón, hígado, bazo, pulmones), picarlas y mezclarlas con una parte igual de miel. Aplicar en forma de cataplasma sobre los pechos y las zonas circundantes y renovar la aplicación en seco".
 
Incluso si damos un breve vistazo al arte y la escultura a través de los tiempos, veremos medidas que poco se asemejan a las de nuestras divas actuales, más bien todas se parecen a las Venus y Afroditas griegas, que hoy en día serían consideradas más bien mujeres rellenitas y sin mucho tetámen.